mural

 

 

 

 

Hace una semana no sabía que hacer en el muro, ya que la primera propuesta había sido rechazado y me había descolocado mucho. Entonces y por un largo rato, quedé en blanco, hasta que una noche antes de comenzar a pintar el muro logré desarrollar un boceto que realmente me gustó, por la manera en que fluía dentro del espacio y por la paleta de colores, que no sólo me gusta mucho, sino que es la que más utilizo al trabajar y que se puede identificar como parte fundamental de mi trabajo.

 

Tengo que confesar que por lo general no hay un mensaje explícito en mi trabajo, por lo general, el mensaje aparece e impacta a los espectadores sin darme cuenta que existe, y es allí cuando me doy cuenta que esta manera de trabajar puede resultar ofensiva para muchas personas, porque prejuzgar es muy fácil, sobre todo cuando se quieren sugerir cosas o pedir cambios en el trabajo que se está realizando, y es allí donde el criterio artístico y el estilo gráfico parace poderse pervertir por contextos y normas "morales" que se han creado para lo que está hoy mostrándose en la calle.

 

Sé lo que me gusta y lo que hago, y es por eso que tengo plena conciencia de lo que puede llegar a interpretarse en mis dibujos, sobre todo cuando llegan a estar a la vista de todos. Los murales, tienen ahora el calificativo de "arte" y quien dijo que ¿El arte debe ser algo políticamente correcto y agradable a todo aquel que lo mire? ¡PREGUNTO! Porque para contemplar árboles, montañas y sacos de café pintados de manera perfecta y prolija ya hay muchas opciones en la ciudad, y si el arte urbano va a convertirse en una nueva forma de tener felicies a unos cuantos y dejar de lado los discursos gráficos que no tienen relación con la "tradición", pues deberían pintar toda la ciudad de tonos sepia y continuar con este discurso de identidad que realmente no propone nada nuevo.

 

 

 

Fotos por: www.instagram.com/clarker.f