Teniendo como punto de partida el territorio y lo que nos identifica como parte de él, la idea es tomar los datos que están presentes en un documento de identidad y reinventarlos ante la necesidad de representación gráfica, e ir más allá que de los datos asignados al nacer o al ser registrado de esta forma; y a través de la conversación y el cuestionamiento de los precedentes arbitrarios a los que muchas veces se debe cumplir para ser parte de un territorio, ya sean nombre, la identidad sexual, la edad e incluso al autorretrato y la huella digital.






